19 Diciembre 2014:Palestina volverá a nacer

S. // Después de la segunda guerra mundial, una Europa devastada y polvorienta vio como se erguía un muro que separaba y sometía Berlín. Veintiocho años después, la noche del 9 de noviembre de 1989, el muro cayó y Berlín volvía a nacer tras largos meses de manifestaciones pidiendo la libre circulación.

Veinticinco años después de la caída del muro de Berlín, el mundo llora por la existencia de otro muro mucho más alto y más difícil de derribar, el muro del Apartheid que separa el territorio Ocupado de Palestina con Israel. En la época de la segunda Intifada, bajo el mandato de Ariel Sharon en el año 2002, se acordó la construcción de un muro que separara ambos territorios con la excusa de evitar ataques terroristas en territorio israelí. Organizaciones pro derechos humanos como Amnistía Internacional, Human Rights Watch o la israelí B´Tselem denuncian que el muro y los asentamientos ilegales sobre suelo palestinos, las carreteras israelís que cruzan toda Cisjordania y la creación de estructuras divisorias como los checkpoints impiden la existencia de un Estado Palestino viable, por no mencionar el plan que tiene Israel de apropiarse de toda Jerusalén y aislarla del resto de Palestina. Según la ONU, existen aproximadamente 540 checkpoints internos, control de carreteras y otros impedimentos físicos que impiden el movimiento de los palestinos dentro de Cisjordania. Estas estructuras sirven primordialmente para proteger a los colonos y facilitar su circulación, incluyendo el acceso a Israel.

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Es imposible observar el paisaje palestino sin tener el muro como horizonte, y los checkpoints son una verdadera pesadilla. Recorrer los estrechos carriles de barrotes mientras esperas que un soldado de 18 años te de paso puede convertirse en una aventura traumática. Tu suerte dependerá del estado de ánimo que el soldado de turno tenga. Se han denunciado incontables violaciones de los derechos humanos pues continuamente se registran incidentes entre la policía fronteriza y los palestinos, como la prohibición por parte del ejército de dejar cruzar una ambulancia que se dirige al hospital, o el hecho de no dejar pasar a trabajadores palestinos con permiso de trabajo en Israel provocando que no lleguen a su hora con el peligro de que pierdan su trabajo y posiblemente su única fuente de ingresos. Según el ministerio de salud palestino entre los años 2000 y 2007 el 10% de las mujeres embarazadas que cruzaron fueron forzadas a dar a luz en el checkpoint y murieron un total de 35 recién nacidos y 5 madres. «Casi diariamente me tengo que enfrentar con casos de gente enferma que necesita cruzar el checkpoint. Si hay alguien que no pueda caminar, necesita coordinarse con los israelís, así como quien tenga que cruzar por la noche, cuando el checkpoint está cerrado. Antes se tardaba 15 minutos hasta Jenin, ahora con el control de carretera y el chekpoint se tarda una hora», explica Abu Rami, empleado en el ayuntamiento del enclave de Barta, cerca de Jenin.

Pero el muro no solamente dificulta la vida diaria de los palestinos, impide también disfrutar de las bellezas que ofrece el país. Muchos de los residentes de Cisjordania nunca han podido ver el mar que baña sus antiguas costas, aunque éste este a un tiro de piedra. También imposibilita la vida familiar y las relaciones entre los vecinos, pues hay muchas familias separadas por el muro y dentro de la misma familia existen miembros con permiso o residencia israelí y otros que no.

En el contexto de violencia de la segunda Intifada, un gran porcentaje de la población israelí apoyaba la construcción del muro sin tener en cuenta que las consecuencias las pagarían los 500.000 palestinos que quedaban tras la línea divisoria establecida en el 1967, la llamada línea verde, muchos de ellos perderían sus tierras o se verían obligados a luchar por permisos especiales para poder cruzar y trabajarlas. En el año 2003 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución exigiendo el bloqueo del proyecto y en el año 2004 la Corte Internacional de Justicia dictaminó la ilegalidad del muro y exigió al gobierno israelí la desmantelación de éste y la obligación de reparar el daño causado. Sin embargo, Israel nunca hizo caso de las exigencias y siguió con su proyecto con total impunidad mientras la comunidad internacional volvía a mirar hacia otro lado. En ese momento la población palestina reaccionó y se organizaron para luchar en contra de la ocupación y del muro. Aparecieron distintos comités cuya filosofía era similar a la de la primera Intifada, una lucha noviolenta que se enfrente a la ocupación y cuya meta sea la caída del muro para poder vivir y no solamente sobrevivir.

Cuando el muro caiga Palestina volverá nacer, como el ave fénix que renace de sus cenizas.