La mujer que amenazó al régimen de Egipto con una corona de flores

Sábado 24 de enero de 2015, El Cairo, Egipto. Una mujer yace en el suelo, en la calle, inconsciente. Un compañero de partido intenta ponerla de pie, pero no puede: un policía le ha disparado una bala de perdigón poco después del inicio del acto de conmemoración a las víctimas de la revolución egipcia quien, hace 4 años, murieron como ella, intentando ejercer su derecho a protestar. Su nombre era Shaima el Sabag, de 33 años y madre de un niño de 5.

Shaima el Sabag, activista egipcia asesinada por la policía el pasado 24 de enero en El Cairo

Shaima el Sabag, activista egipcia asesinada por la policía el pasado 24 de enero en El Cairo. Al Youm Al Saabi/Reuters

Junto con Shaima, otras 30 personas se habían congregado para homenajear las 800 víctimas asesinadas durante la revolución que estalló en la plaza Tahrir y acabó con el régimen de Mubàrak. Shaima y sus compañeras del partido Alianza Popular Socialista, tenían previsto colocar coronas de flores en Tahrir. Poco después de comenzar lo que en todo momento fue una protesta pacífica, la policía apareció, disparando y persiguiendo las manifestantes. Una de estas balas, disparada des de tan solo 8 metros de distancia, hirió fatalmente a Shaima, que moria poco después de llegar al hospital.

¿Quién es el culpable? Está claro: lo demuestran todas las fotografías que inundaron las redes sociales esa misma noche. En algunas se puede ver a un policía apuntando claramente en dirección a las manifestantes – Shaima entre ellas -. Otras muestran lo que sucedió a continuación: a Shaima, en el suelo, ya herida. Pese a todo ello, desde el Ministerio de Interior se ha negado cualquier responsabilidad de la policía en los hechos, asegurando que sólo se había utilizado gas lacrimógeno para disuadir la protesta. Se ha afirmado, además, que los disparos provenían de un supuesto grupo de “infiltrados” – seguramente “terroristas”-, acusándolos a ellos de poner en peligro la seguridad de las activistas.

Shaima fue una de las primeras víctimas mortales de los actos de conmemoración del 25 de enero, pero no fue la única: la jornada acabó con un total de 18 muertos y 50 heridos. Ya lo dijo hace dos años la propia Shaima a través de un mensaje en Twitter:  “La historia dirá que nuestra generación sabía más de mártires que de vivos.” Hoy, un alambre de espino rodea la plaza Tahrir, acorralándola,  y como recuerdo permanente del peligro que supone manifestarse en Egipto. Un paisaje que, juntamente con el asesinato de Shaima y de 18 personas más, refleja que la situación actual de Egipto no es muy diferente a la de 4 años atrás, cuando la revolución pretenia, precisamente, acabar con la impunidad de las fuerzas de seguridad.