COMUNICADO: Transformemos el Futuro Juntas. Exijamos compromisos y cambios reales a la COP26

En pleno desarrollo de la COP26, vigésima sexta conferencia del clima, en NOVACT asumimos como nuestro el llamado a la última oportunidad para enfrentar la emergencia climática. El posicionamiento de la comunidad científica es claro: si no actuamos con determinación antes de acabar el siglo, no habrá futuro habitable para la humanidad.

Desde nuestra misión y lucha noviolenta para transformar la sociedad y acompañadas con la fuerza de la gente, consideramos esencial:

1. Que los gobiernos y organismos de poder del mundo respondan a las exigencias sociales y de la comunidad científica del IPCC para frenar el aumento de la temperatura global y todas las consecuencias socio ambientales que esta comportaría.

  • Los acuerdos de COP26 deben mantener un aumento de temperatura global máximo de 1.5ºC. Para ello, las emisiones globales deben caer al menos un 45% para 2030 y los Planes Nacionales de Contención de emisiones (NDC) deben incorporar acciones urgentes en el corto plazo.
  • Las exigencias se deben trasladar no solo los países emisores de gases contaminantes, sino también a los consumidores de bienes tanto públicos como individuales, con alto contenido de huella de carbono.

2. Que todas las personas organizadas poseemos un gran poder como motor de cambio.

  • Como ciudadanas, podemos incidir en la agenda política; implicándonos en procesos políticos o en colectivos de activismo desde la noviolencia transformadora, para recordar a los agentes de poder cuáles son nuestras inquietudes y, como consecuencia, cuáles deben de ser sus prioridades.
  • Como consumidoras, podemos incorporar prácticas de decrecimiento; promover la economía circular; conducir nuestra demanda hacia productos neutros en carbono, de proximidad o de comercio justo.

3. Que la toma de decisiones medioambientales tiene que ser inclusiva.

  • Ninguna ayuda para pelear los efectos de la emergencia climática puede estar asociada a créditos que aumentan tanto la Deuda Global como la vulnerabilidad de los países más afectados. Los países del Sur global son los que menos emisiones generan y también son los que sufrirán más las consecuencias del calentamiento global, contando con escasos recursos económicos para enfrentarse a dichos efectos.
  • Llamamos la atención sobre el hecho que los Planes de Recuperación Verde no están teniendo en cuenta los efectos de las inversiones empresariales en los derechos humanos. Por el contrario, dichos planes desarrollan tecnologías de reducción de emisiones generando afectaciones territoriales y de derechos humanos importantes en contextos de ocupación colonial de territorios o de conflictos armados internos. Por ejemplo, en #SaharaOccidentalOcupado #TerritorioPalestinoOcupado
  • Ante los desplazamientos de migración climática que ya se están produciendo y que van a aumentar en los próximos años, debe darse una respuesta garantista de los derechos humanos, basada en el derecho internacional, y desde una visión humanitaria y no securitaria.

4. Que el impuesto mínimo global del 15% a las multinacionales tiene que ser debatido teniendo en cuenta que:

  • No debe significar un permiso para contaminar pagando (como ya pasa con los bonos de carbón).
  • Debe implicar una redistribución global justa y discriminatoria según la afectación medioambiental ya generada.
  • Hay que aportar claridad sobre ante quién tributarán las multinacionales.
  • El impuesto deja de tener sentido si seguimos manteniendo el Tratado sobre la Carta de la Energía, un acuerdo internacional que establece un esquema multilateral para las inversiones extranjeras en la industria de la energía. Este acuerdo otorga grandes derechos a las grandes multinacionales proveedoras de energías fósiles por encima de los derechos que exigimos las personas para enfrentar la crisis climática. Es fundamental abandonar inmediatamente el Tratado sobre la Carta de la Energía para que cualquier ambición de frenar las emisiones tenga sentido
  • Los Tribunales del Sistema de Solución de controversias entre inversor-Estado (ISDS, por sus siglas en inglés) no pueden intervenir en las políticas de reducción de dependencia de combustibles fósiles. Actualmente, las multinacionales más contaminantes están exigiendo indemnizaciones cuando los estados toman medidas para reducir emisiones. Por eso, es fundamental poner freno a estos tribunales regidos por las leyes del beneficio comercial y no por las leyes de la vida. #STOPISDS