Noticias 24/02/2025

A 3 años de la invasión de Ucrania: ahora paz, no imperialismos

El 24 de febrero de 2022 marcó el inicio de una nueva agresión militar a gran escala contra Ucrania, una invasión que ha sacudido el escenario internacional y ha evidenciado las tensiones geopolíticas que marcan nuestro tiempo. Tres años después, el conflicto continúa, con casi 4 millones de personas desplazadas dentro del país y, según fuentes no oficiales, cerca de 1 millón entre víctimas mortales y personas heridas en Rusia y Ucrania, incluyendo víctimas civiles.

Los debates sobre la guerra en Ucrania se están llevando a cabo al margen de sus principales protagonistas: la sociedad ucraniana y sus representantes políticos. Las negociaciones se producen en espacios donde Ucrania tiene un papel inexistente, mientras las grandes potencias intentan apropiarse del concepto de paz para ocultar sus intereses económicos y geopolíticos, justificando sus acciones en función de narrativas que les benefician. Vemos con preocupación cómo el uso de la palabra «paz» se convierte en una herramienta retórica para justificar equilibrios de poder, sin garantizar ni justicia ni derechos para las víctimas de esta guerra.

Ante esta situación, consideramos imprescindible:

  • La inclusión real del Gobierno Ucraniano en cualquier proceso de paz, garantizando que su soberanía y la voluntad de su sociedad sean respetadas en cualquier acuerdo.
  • Que la Unión Europea y sus miembros defiendan una paz justa y sostenible, basada en el respeto a los derechos de los pueblos y no en los intereses expansionistas de las grandes potencias.
  • La necesidad de contar con la sociedad civil ucraniana en cualquier iniciativa de construcción de paz, especialmente la voz de las mujeres, que han tenido un papel preponderante en el mantenimiento de la sociedad ucraniana durante estos tres años. Toda estrategia de recuperación y reconstrucción social debe basarse en las necesidades de las comunidades locales.
  • El respeto del Derecho Internacional Humanitario, protegiendo a la población civil y garantizando la dignidad humana por encima de cualquier estrategia bélica.
  • Un rechazo explícito a toda forma de imperialismo, tanto el de Rusia como el de Estados Unidos de América, así como el de cualquier otra potencia que intente instrumentalizar este conflicto para sus intereses geoestratégicos.
  • Que la Unión Europea y sus miembros apuesten por la distensión, evitando las retóricas amenazantes y una espiral armamentística incitada por los intereses de la OTAN y la administración Trump. Es hora de abrir las puertas al diálogo y a la confianza mutua con el objetivo de desescalar los conflictos mediante el uso de la diplomacia, la negociación, la cooperación y la noviolencia.
  • El cese del aumento en el gasto militar de la OTAN y de la militarización global, que solo conduce a más guerras y desestabilización, y el redireccionamiento de estos recursos hacia políticas de justicia social.

Hacemos un llamado a todas las administraciones municipales, autonómicas, estatales y europeas a impulsar políticas orientadas a la paz, siguiendo el mandato de la Nueva Agenda de Paz de las Naciones Unidas, orientando sus intervenciones a la seguridad humana, mediante instrumentos como la mediación, la diplomacia, la defensa de los derechos humanos o la intervención civil en conflictos para construir la paz.

Tres años después del inicio de la invasión de Ucrania, alzamos la voz para decir: ni invasiones, ni imperialismos, ni acuerdos que releguen a la sociedad a un segundo plano.

¡Exigimos una paz justa y sostenible!