Noticias 21/01/2026

Siria: la ofensiva en el norte y este del país amenaza los derechos de las minorías y desmantela espacios civiles clave

  • La nueva ofensiva en el norte y este de Siria pone fin a una década de estabilidad relativa, amenaza gravemente los derechos de las minorías y desmantela estructuras de gobernanza democrática, mientras la respuesta internacional sigue siendo insuficiente.
  • Más de 150.000 personas desplazadas en pocos días, imposición del control militar y cierre de proyectos comunitarios: el norte y este de Siria entra en una nueva fase de inestabilidad con graves consecuencias para la población civil.
  • El cierre temporal de las cuatro escuelas de fútbol comunitario de la Hope League, impulsada por NOVACT, la Fundación Barça y Casa Nostra Casa Vostra, evidencia cómo la escalada de violencia impacta directamente en iniciativas civiles de cohesión social y prevención de la violencia, con el apoyo de la cooperación catalana.

 

La rápida escalada de violencia en el norte y este de Siria está poniendo en riesgo la estabilidad alcanzada durante la última década y los derechos fundamentales de las minorías del país, especialmente de la población kurda.

Según datos de Naciones Unidas, la ofensiva del ejército sirio y de milicias aliadas ha provocado el desplazamiento de más de 150.000 personas en apenas unos días, así como un cambio repentino del control civil y militar en territorios que hasta ahora estaban bajo la administración de autoridades locales y de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF).

Los combates comenzaron a principios de enero en los barrios kurdos de Sheikh Maksud y Ashrafiyeh, en Alepo, y en pocos días se extendieron hacia zonas estratégicas como la presa de Tishreen, Tabqa y Raqqa. El avance militar ha ido acompañado de deserciones internas y del apoyo de liderazgos tribales locales a la imposición del control por parte del gobierno central, así como de injerencias externas, entre ellas la de Turquía y un cambio estratégico por parte de Estados Unidos.

Anuncios políticos sin impacto real

Desde Damasco, el presidente Ahmed Sharaa anunció un alto el fuego unilateral y dio a conocer varios decretos, como el reconocimiento del kurdo como idioma nacional, la restitución de la ciudadanía a personas kurdas apátridas y la declaración del Newroz como fiesta nacional.

Sin embargo, estos anuncios no se han traducido en una desescalada real del conflicto ni en garantías efectivas de participación política para las minorías. Las negociaciones entre el gobierno de transición sirio y las SDF no han logrado frenar la ofensiva ni abrir un espacio de diálogo creíble.

Un patrón de represión que se repite

La situación en el norte y este del país se inscribe en un contexto más amplio de graves vulneraciones de derechos humanos, como las masacres contra la comunidad drusa en el sur de Siria o las matanzas persistentes contra la comunidad alauí en el oeste del país.

Este escenario pone en cuestión los acuerdos políticos previos destinados a avanzar hacia una salida negociada del conflicto, alcanzados bajo supervisión internacional, y evidencia una dinámica en la que la imposición por la fuerza sustituye al diálogo político.

Riesgo de reactivación del Estado Islámico

La desestabilización actual puede favorecer la reactivación de las células del Estado Islámico, así como agravar la situación de extrema vulnerabilidad de las prisiones y campamentos gestionados hasta ahora por las SDF, donde permanecen bajo custodia miles de combatientes y familiares.

Impacto directo sobre proyectos civiles: el caso de la Hope League

La escalada de violencia y la inestabilidad también han provocado el cierre temporal de las cuatro escuelas de fútbol comunitario de la Hope League, un proyecto impulsado por la Fundación Barça, Escola de Futbol La Caserna, Un Ponte Per, DOZ International, iDare, Casa Nostra Casa Vostra y NOVACT, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, ubicadas en Kobane, Raqqa, Tiberspiye y Hassake.

La Hope League trabaja a través del fútbol comunitario para promover la convivencia, reforzar los vínculos colectivos y prevenir procesos de radicalización entre niños, niñas y jóvenes, especialmente hijos e hijas de víctimas del Estado Islámico.

Uno de los impulsores del proyecto, el exjugador del FC Barcelona y miembro de La Caserna, Oleguer Presas, señala que “el cierre de escuelas que trabajan para desactivar narrativas de odio y violencia ofreciendo alternativas positivas de identidad y pertenencia es una noticia grave y profundamente preocupante.”

Asimismo, remarca que “no se trata únicamente del cierre de un proyecto comunitario con amplio apoyo social en la región, sino de una iniciativa que cuenta con el apoyo y la financiación de la Generalitat de Catalunya a través de la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.”

 

Llamamiento urgente a las instituciones europeas y gobiernos

En este contexto, el director de NOVACT, Luca Gervasoni, advierte que la actual escalada pone de manifiesto el fracaso de la vía militar y refuerza la necesidad de una desescalada inmediata, con un alto el fuego efectivo y la reanudación de negociaciones mediadas que garanticen la participación política de todas las comunidades sirias.

Por todo ello, NOVACT hace un llamamiento urgente a las instituciones europeas, españolas y catalanas para que:

  • Exijan el cese inmediato de los combates y un alto el fuego que permita retomar las negociaciones y garantizar la protección de la población civil.
  • Apuesten de forma clara por una salida pacífica y democrática, construida por la propia sociedad siria, con participación efectiva de la sociedad civil, incluidas las minorías, y garantías de derechos humanos.
  • Refuercen el multilateralismo, la diplomacia y la construcción de la noviolencia, rechazando cualquier doble rasero en la aplicación del derecho internacional.
  • Apoyen mecanismos internacionales independientes de observación y verificación que contribuyan a la protección de la población civil, la transparencia política y la prevención de una nueva escalada de violencia.
  • Apoyen las iniciativas de la sociedad civil siria, especialmente las lideradas por jóvenes y mujeres, para trabajar la cohesión social, combatir los discursos de odio y promover una paz justa e inclusiva.
  • Contribuyan al desarrollo sostenible de la región mediante oportunidades laborales, educativas, culturales y deportivas, entre otras, para las comunidades del nordeste de Siria.