Noticias 21/01/2025

Alto el fuego en Gaza: y ahora qué?

Tras 471 días de genocidio israelí contra el pueblo palestino, el domingo 19 de enero ha entrado en vigor un esperado alto el fuego que ofrece un respiro temporal y necesario a la región y que puede abrir una puerta a la esperanza y a una desescalada efectiva de la violencia.

Alto el fuego en Gaza: ¿y ahora qué? 

Tras 471 días de genocidio israelí contra el pueblo palestino, el domingo 19 de enero ha entrado en vigor un esperado alto el fuego que ofrece un respiro temporal y necesario a la región y que puede abrir una puerta a la esperanza y a una desescalada efectiva de la violencia. 

Este alto el fuego llega con 15 meses de retraso, con propuestas similares ya aceptadas por las facciones palestinas desde noviembre de 2023 y con el mismo acuerdo propuesto en mayo de 2024 que el gobierno israelí se negó a aceptar. 

El alto el fuego no pone fin a las graves violaciones del derecho internacional que Israel sigue perpetrando contra la población palestina. No detiene la colonización, el apartheid ni la ocupación militar a la que Israel somete a la población palestina, privándola de sus derechos y libertades fundamentales. 

En definitiva, esta tregua es una buena noticia, pero no es una solución. 

La realidad actual exige una acción urgente para abordar las raíces de la opresión 

Durante estos últimos meses, Israel ha desplazado forzosamente al 90% de la población, utilizando el hambre como arma de guerra y destruyendo el 65% de viviendas e infraestructuras de Gaza. La revista The Lancet ha publicado que las personas palestinas asesinadas por Israel en los últimos 15 meses pueden estimarse en unas 64.000, un 40% más que las cifras oficiales. 

En Cisjordania, durante los últimos 15 meses, el gobierno de Israel ha anexado ilegalmente más de 2.400 hectáreas de tierras palestinas y ha forzado el desplazamiento de más de 6.635 personas mediante la demolición de viviendas u otras estructuras comunitarias de subsistencia y/o como consecuencia de la violencia y el acoso de colonos armados. Las incursiones militares han aumentado, especialmente en los campos de refugiados, con más de 824 personas asesinadas en Cisjordania desde octubre de 2023. 

El 19 de julio de 2024, la Corte Internacional de Justicia declaró a Israel responsable de cometer un crimen de apartheid contra el pueblo palestino. Posteriormente, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó, por amplia mayoría, una resolución que exige el fin de la ocupación israelí y la retirada de los asentamientos ilegales antes de septiembre de 2025. El fallo de la CIJ y la resolución de Naciones Unidas son un llamamiento inequívoco a adoptar políticas y medidas que aseguren su cumplimiento y protejan los derechos humanos del pueblo palestino. 

El alto el fuego representa un momento de esperanza, pero debe convertirse en un punto de partida para una acción transformadora que garantice el cumplimiento de la legalidad internacional. 

 ¿Qué se debe hacer ahora?

(1) Impulsar el respeto por el alto el fuego y sus fases posteriores.

El acuerdo actual, dividido en tres fases, incluye la retirada total de Israel de Gaza y un alto el fuego completo solo en la última etapa, un resultado que, basándonos en patrones históricos, podría no aplicarse nunca. Pero con sanciones y embargos de armas y energía, aún estamos a tiempo de forzar su cumplimiento. Es necesaria una acción colectiva e inmediata para exigir el cumplimiento de los acuerdos de alto el fuego y la implementación de la resolución del 18 de septiembre de 2024. Nos preocupa que presentar la aplicación de la primera fase como una gran victoria sin alertar sobre la importancia de su cumplimiento pendiente pueda comprometer la implementación del acuerdo final.

(2) Exigir un acceso humanitario suficiente y sostenido y rechazar la instrumentalización de la ayuda.

Los esfuerzos en curso por sustituir a la UNRWA y el sistema humanitario de coordinación de las Naciones Unidas –a pesar de sus muchas deficiencias– por contratistas privados alineados con los intereses del gobierno israelí, desvirtúan la integridad de los esfuerzos humanitarios. Es fundamental rechazar cualquier plan de gobernanza o distribución de ayuda que contradiga los principios del derecho internacional humanitario. La ayuda debe ser totalmente accesible para toda la Franja de Gaza y Cisjordania.

(3) Responsabilizar a los criminales de guerra por sus actos.

El cumplimiento del Derecho Internacional obliga a la comunidad internacional y a la sociedad civil a exigir justicia por crímenes de guerra, apartheid, genocidio y otras graves violaciones. Es necesario apoyar el trabajo de la Corte Penal Internacional para procesar a los responsables de estos crímenes. Solo una apuesta por la justicia restaurativa puede sentar las bases para la no repetición.

(4) Exigir embargos de armas, embargos de energía y sanciones.

Esto no es una cuestión ética, es un deber legal. Las sanciones y el fin de la complicidad con Israel fueron aprobados por una mayoría global de 124 estados en la Asamblea General de la ONU y reafirmados por la Corte Internacional de Justicia este año. Estas obligaciones legales no terminan con el alto el fuego. Hacemos un llamado a apoyar las numerosas campañas de la sociedad civil que exigen justicia. En este sentido, es prioritario que la Generalitat de Cataluña suspenda la promoción de Israel como zona prioritaria comercial a través de ACCIÓ y que, conjuntamente con el Ayuntamiento de Barcelona, se impida la presencia de empresas israelíes e internacionales que se lucran del genocidio o del sistema de ocupación y apartheid contra el pueblo palestino en la Feria de Barcelona, además de impedir su contratación.

(5) Liderar procesos políticos y de negociación que conduzcan a aplicar la resolución de la Asamblea de Naciones Unidas del 18 de septiembre de 2024.

Exigimos que la comunidad internacional aborde las raíces del conflicto y busque una solución política consensuada que garantice los mismos derechos para vivir con libertad y dignidad al pueblo palestino, en línea con la legalidad internacional y las resoluciones de la Asamblea de Naciones Unidas.