Noticias 31/08/2026

La escuela subterránea de Kharkiv: cómo garantizar el derecho a la educación en medio de los ataques rusos

En Kharkiv, una de las ciudades ucranianas más afectadas por la guerra, miles de niños y niñas siguen asistiendo cada día a clases presenciales en escuelas instaladas bajo tierra. La iniciativa, impulsada por las autoridades locales, se ha convertido en uno de los ejemplos más destacados de resiliencia comunitaria en un contexto marcado por los bombardeos constantes.

Bajo la Plaza de la Libertad, en el centro de Kharkiv, miles de niños y niñas siguen haciendo algo tan cotidiano como ir a la escuela.

Allí donde durante los primeros meses de la invasión a gran escala las familias buscaban refugio de los bombardeos, hoy hay aulas llenas de vida. En las profundidades de la red de metro, niños y niñas de hasta 10 años asisten cada día a clases presenciales gratuitas, siguen el currículo educativo oficial, comparten tiempo con sus compañeros y reciben alimentación durante la jornada escolar.

Una respuesta a una situación extraordinaria

Ante la destrucción o el riesgo que afectaba a numerosos centros educativos de la ciudad, Kharkiv decidió no renunciar a la educación presencial.

La respuesta fue transformar algunos de los espacios más seguros de la ciudad en centros educativos adaptados a las necesidades de los más pequeños. El proyecto permite garantizar la continuidad educativa en una ciudad que sigue conviviendo con alarmas y amenazas constantes debido a la proximidad del frente y a los ataques sistemáticos rusos.

Durante la visita de NOVACT a Kharkiv, las autoridades municipales presentaron esta iniciativa como una de las experiencias más innovadoras desarrolladas durante la guerra. El modelo ya está inspirando a otras ciudades situadas en primera línea del frente que buscan garantizar el derecho a la educación en contextos de conflicto.

Más que una escuela

Más allá de su función educativa, estos espacios contribuyen a mantener rutinas y entornos de socialización especialmente importantes en contextos marcados por la incertidumbre.

Educar también es resistir

La escuela subterránea de Kharkiv es mucho más que una respuesta de emergencia. Es una muestra de la capacidad de adaptación de las comunidades ante situaciones extremas y un ejemplo de cómo los servicios públicos pueden seguir funcionando incluso en contextos muy adversos.

Para NOVACT, iniciativas como esta permiten comprender mejor cómo las comunidades se organizan para proteger derechos fundamentales y sostener la vida colectiva en medio de la guerra.

Porque, en Kharkiv, educar también es una forma de resistencia.